Vacunación cachorros

Un cachorro recién nacido no es inmune a las enfermedades, sin embargo si tiene algunos anticuerpos que lo protegen, estos anticuerpos los obtiene de la sangre de la madre a través de la placenta.
Cabe señalar que el cachorro sólo recibirá los anticuerpos contra las enfermedades para las que la madre había sido recientemente vacunada. Por ejemplo, si la madre no había sido vacunada contra el parvovirus, el cachorro no tendrá los anticuerpos contra el parvovirus.

image

Lo habitual es que tu cachorro llegue a casa con 7 u 8 semanas, y en ese caso ya debería tener puesta la primera vacuna, pregunta cuando vayas a recogerlo y si es así deberán entregarte su cartilla, en la que constará la fecha y nombre de la vacuna o vacunas que ya ha recibido.
Debes tenerlo en casa hasta que haya recibido todas las vacunas y este protegido. Bastará con que lo pasees en brazos o, si puedes, lo lleves a un jardín particular donde no haya perros.

Hasta que tu cachorro haya recibido la última vacuna extrema las precauciones. Respeta el calendario de vacunación y no intentes ponerselas antes de tiempo. Vas a tener mucho tiempo para disfrutar de él.

A continuación te mostramos con que edad y que vacuna has de ponerle, por regla general se debe vacunar al perro como mínimo contra el Moquillo, Parvovirus, Hepatitis y Leptospirosis.

Se conoce como vacunación séxtuple a las vacunas que se aplican contra el Moquillo, Hepatitis, Leptospirosis, Parvovirus, Parainfluenza y Coronavirus. La séxtuple se aplica la primera vez y adicionalmente un 1er y 2o o 3er refuerzo, según las indicaciones del veterinario, luego contra la rabia, y 2 veces al año desparasitación.

Edad Vacuna

6 a 8 semanas sextuple
8 a 10 semanas refuerzo
10 a 12 semanas Refuerzo de la sextuple
16 semanas Rabia
12 meses revacunación general.

Luego una vez al año se a de ir revacunando al perro, según indique el veterinario.

Anuncios

Que cachorro adoptar

Si estas pensando en adoptar…

Elegir un perro de una raza u otra no es solo una cuestión de tamaño, también es fundamental tener en cuenta otros factores como el carácter o la compatibilidad con otros habitantes de la casa como niños u otras mascotas.

Un perro deportista, como el Pastor Belga, se morirá de aburrimiento y de ansiedad en compañía de unos dueños comodones cuya idea de un fin de semana perfecto sea la de pasarse el día tumbados en el sofá, mientras que un perro amante de la tranquilidad, como el Bulldog, no querrá saber nada de largos paseos ni de acompañar a sus amos en extenuantes jornadas de turismo en bicicleta.

Aunque no hay normas escritas acerca de qué tipo de perro que es el más adecuado para cada persona, lo cierto es que es preferible tratar de buscar la máxima compatibilidad entre temperamentos y formas de entender la vida aunque, como afirma, el dicho, los opuestos se atraen y muchos buscarán en su nuevo compañero el contraste más que la similitud.

Una vez encontradas las razas que mejor se adaptan a nosotros y a nuestro estilo de vida, podremos escoger entre ellas “el perro de nuestros sueños” dejándonos guiar por otros factores más irracionales. Dejaremos que surja la “química” entre el perro y su propietario.

No te dejes llevar por la moda

Lo más importante es dejarse guiar por el gusto personal prescindiendo de modas y épocas de grandes auges: un perro es para un largo periodo de la vida y nunca debe elegirse como “complemento de temporada”.

Hay ciertas cuestiones que conviene tener claras a la hora de pensar cómo queremos que sea nuestro nuevo amigo.

¿Macho o hembra?

Tanto los machos como las hembras tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Las perras, por lo general, son de carácter más afectuoso, pero las épocas de celo, dos veces al año, pueden ocasionar molestias. Su contrapartida es que podrás disfrutar de la experiencia de ver tu casa llena de adorables cachorritos, si encontrarles un nuevo hogar no supone para tí una responsabilidad demasiado grande.

Los perros, por su parte, suelen destacar por su temperamento más recio, que en la mayoría de las razas hace de ellos magníficos guardianes. Sin embargo tienen el instinto territorial más marcado que las hembras y suelen ir levantando la pata por todas partes, tanto dentro como fuera de casa, con las molestias que esto implica.

Tipo de pelo

Nosotros podemos decidir la forma de nuestro peinado y la largura de nuestro pelo, pero en el caso de los perros esto no es una cuestión de peluquería.

Existen perros para todos los gustos: de pelo largo, corto, rizado, liso, sedoso, duro, etc. Las posibilidades son casi infinitas y la elección depende del gusto del propietario, aunque también de las ganas que tenga de dedicar cierto tiempo y esfuerzo a mantener a su perro guapo y aseado.

Los pelos cortos resaltan la figura, son más fáciles de mantener y exigen menos sacrificios, pero también resultan más difíciles de limpiar de ropa y alfombras, mientras que las melenas largas, abundantes o rizadas necesitan cepillado frecuente y visitas periódicas al peluquero.

Grande o pequeño

Un perro de cierta talla con una necesidad de movimiento grande no puede ser condenado a vivir encerrado en un apartamento minúsculo con un dueño cuyos paseos consistan en dar una vuelta a la manzana. En este sentido lo mejor es escoger un perro cuyas aficiones o naturaleza se correspondan con nuestra forma de emplear el tiempo libre. Un forofo de las grandes caminatas por el campo nunca podrá encontrar un compañero más constante e incansable como un Mastín. Los perros grandes necesitan espacio, los pequeños son “portátiles” y acompañan a sus dueños hasta el fin del mundo.

Ante todo es necesario ser sinceros con nosotros mismos y evaluar hasta qué punto seremos capaces de satisfacer las necesidades del perro: no se trata tanto de decidir si determinada raza nos conviene, como pensar si nosotros le convenimos a ella. Hay muchas clases de perros y tampoco es necesario que sea de raza, no es tan necesaria la raza… Hay centenares de cachorros en las protectoras para poder adoptar a uno de ellos.