Educación en positivo

¿Premio o castigo?
Cuando adiestras a tu perro siempre debes trabajar con premios. Cada vez que premias estas fortaleciendo el comportamiento de tu perro e invertiendo en el futuro (realmente estas aumentando la confianza de tu perro en ti y sus ganas de colaborar y participar en el aprendizaje).

En el adiestramiento tradicional se usa y abusa del castigo, lo que puede crear, más adelante, grandes problemas de comportamiento (ansiedad, agresividad). La teoría es que el castigo es esencial para lograr la obediencia, el “respeto” del perro. Se aplican toda clase de acciones: tirones de correa, gritos, zarandeos, empujones etc., porque están convencidos de que es la forma más eficaz de enseñar un nuevo comportamiento, de eliminar uno no deseado o de enseñarle al animal “quién es el que manda”. La realidad es que normalmente este castigo es un síntoma de la frustración del amo y de su incapacidad de conectar y de comunicarse con su perro.

Demasiadas veces en el adiestramiento tradicional el adiestrador centra su atención y energía en castigar de un comportamiento no deseado del perro ignorando el correcto. Esta forma de trabajar deteriora poco a poco la relación dueño-perro, reduciéndose cada vez más la predisposición y motivación para aprender del perro. El perro se estresa cada vez más y pierde toda la motivación por aprender: y si no esta motivado no aprenderá nada.

El castigo en si no enseña nada al perro, solamente le crea confusión y desconfianza con respecto a su amo. Por eso si realmente quieres comenzar su adiestramiento tienes que eliminar el castigo como herramienta de trabajo. Hemos aprendido mucho sobre el comportamiento y adiestramiento de los animales en general y sabemos mucho más hoy en día que antes. El aprendizaje de todos los animales se rige por los mismos principios (refuerzos positivos), y por eso el castigo tampoco hace falta en el adiestramiento de nuestros animales de compañía.

Trabaja, repite y guía con premios

Si los perros destacan en algo es en su gran capacidad de supervivencia; su habilidad para observar, analizar el entorno, adaptarse y sobrevivir. Por eso han podido aprender los comportamientos que deseamos de ellos a pesar de que hemos aplicado las técnicas inadecuadas. Pero ahora ha llegado el momento de cambiar las técnicas de adiestramiento con el fin de obtener resultados muy superiores.

A la hora de educar a un perro hay que entender que no existe el camino rápido, no hay atajos posibles, siempre tendrás que trabajar, trabajar, trabajar y repetir, repetir, repetir, siempre hablándole en su “idioma”. Usa un lenguaje que tu perro comprende y aplica los principios del aprendizaje positivo (con premios).

Adiestrar un perro es un camino sin atajos, no existen las varitas mágicas; tienes que trabajar y repetir, y darle un premio siempre cuando ha hecho algo bien.

Lo importante es el adiestramiento en positivo, nos adentraremos más en este aprendizaje con nuevas publicaciones.

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